Una cuestión a considerar es que aún cuando los cirujanos estéticos planean muy bien las incisiones (dentro de los pliegues naturales de la piel, lugares poco visibles...) y cuidan meticulosamente las técnicas del cierre de las heridas, la eliminación completa de las cicatrices es imposible, ya que es la respuesta natural del organismo en el proceso de curación. No obstante, y pesar de que la calidad de las cicatrices es imprevisible, hoy día con los medios disponibles y salvo excepciones de cicatrices patológicas o queloideas, el resultado final suele ser muy aceptable, pues con el tiempo las cicatrices llegan a ser casi imperceptibles.

Por otro lado, las intervenciones de Cirugía Estética no están excluidas de los riesgos, bien sean inherentes a cualquier cirugía (infecciones, dehiscencias de sutura...) o de tipo anestésico. Sin embargo, está estadísticamente comprobado que el porcentaje de estas complicaciones en Cirugía Estética es infinitamente menor en comparación con otras cirugías. Ello es debido a que las anestesias son menos profundas y, sobre todo, a que la inmensa mayoría de las personas que se someten a este tipo de intervenciones son sanas.

Por todo lo expuesto podemos afirmar de forma rotunda que "los resultado compensan ampliamente los eventuales riegos", como lo demuestra el hecho de que cada vez es mayor la demanda de esta cirugía.