A través de la historia la mama ha sido un constante motivo de atracción y es sin duda uno de los elementos más importantes de la belleza femenina, símbolo de la sexualidad humana, emblema de la maternidad y zona erógena por excelencia. De aquí la importancia que tiene esta intervención para aquellas mujeres que tengan los senos pequeños o que éstos hayan disminuido de tamaño tras un embarazo.
¿Qué es una mamoplastia de aumento? El aumento mamario, técnicamente conocido como mamoplastia de aumento, es un procedimiento quirúrgico para mejorar el tamaño y la forma del pecho. La intervención, único método definitivo ya que no existen tratamientos médicos ni ejercicios capaces de aumentar el tamaño de los senos, consiste en la introducción de una prótesis mamaria debajo del propio seno, lo que hace que éste aumente de tamaño. Tales intervenciones, una de las más solicitadas de la especialidad, proporcionan a los enfermos un sentimiento de conformidad con el propio cuerpo y una sensación de seguridad en las esferas social y erótica, lo cual es de suma importancia en los tiempos de competitividad que corren.

¿Quién es el candidato ideal para someterse a un aumento mamario? Los candidatos ideales para someterse a esta cirugía son aquellas mujeres sanas: a) que sus pechos son demasiado pequeños y quieren mejorar su silueta, b) que deseen corregir la disminición del pecho que se produjo tras los embarazos, c) que deseen corregir una diferencia de tamaño entre ambas mamas (asimetrías) y d) que deseen un procedimiento reconstructivo tras cirugía oncológica de la mama.

¿En qué consiste la cirugía? La intervención, que dura aproximadamente 2 horas, consiste en realizar una pequeña incisión, dependiendo de la anatomía y de las preferencias de la paciente, alrededor de la areola o en el pliegue submamario. A través de dicha incisión se crea un bolsillo, por debajo del tejido mamario o por debajo del músculo pectoral, donde se coloca la prótesis.

¿Qué tipo de protesis se colocan? Actualmente existen en el mercado gran variedad de prótesis, que se diferencian en la calidad y cantidad de las capas envolventes, en el número de cámaras, en su contenido o en la forma que presentan (redondas, anatómicas...). Las más utilizadas en nuestro país son las de suero fisiológico o las de gel de silicona, sobre todo estas últimas, dado que confieren un tacto y consistencia prácticamente superponible al seno normal.

¿Dónde va alojada la prótesis? La prótesis puede ser colocada, o bien por detrás de la glándula mamaria y por encima del músculo pectoral o bien por debajo de éste. Cada técnica tiene sus ventajas e inconvenientes y el cirujano, en consenso con la enferma, decide cual es la más conveniente para cada caso particular.

¿Qué tipo de anestesia se usa y cuanto tiempo debo permanecer ingresado? Tal intervención se realiza siempre bajo anestesia general, aunque en determinados casos, se puede realizar una anestesia epidural alta. Deberá permanecer hospitalizada, dependiendo del contenido de los drenajes, generalmente 24 horas.

¿Qué cicatrices me quedan? Las pequeñas incisiones para introducir las prótesis, y por consiguiente las cicatrices, pueden quedar, según las preferencias del cirujano y/o paciente, alrededor de la areola mamaria o a nivel del surco submamario.

¿Puedo dar de mamar después de operada? Este tipo de intervención, al no "tocar la glándula mamaria" pues la prótesis queda por debajo, permite amamantar a los fututos bebés en caso de que la paciente quede embarzada.

¿Cómo es el postoperatorio? Generalmente a las 24-48 horas de la intervención se retiran los drenajes y los vendajes y se coloca un sujetador ortopédico que deberá usar de forma continuada durante unos meses, con la doble finalidad de ayudar a la remodelación de la nueva mama y a la mejoría de la calidad de las cicatrices.

¿Qué complicaciones pueden haber? Una de las complicaciones más temida de esta intervención es la "retracción capsular" que, como su nombre indica, consiste en la retracción del tejido que en condiciones normales el organismo crea alrededor de la prótesis, como cualquier otro cuerpo extraño. Con las prótesis actuales la incidencia se ha reducido mucho ya que apenas alcanza el 2% de las operadas. Clínicamente las enfermas notan a un cierto endurecimiento y tirantez de los senos, a veces de uno solo, lo que obliga en determinados casos a reintervenir con el objeto de resecar tal cápsula. Otra complicación, aunque infrecuente pues difícilmente ocurre de forma espontánea, es la rotura de la prótesis (que suele ser secundaria a traumatismos), en cuyo caso se debe proceder a sustituir el implante. Para evitar que la prótesis se rompa por el desgaste hay cirujanos partidarios de cambiar las prótesis a los 10 años, cuya utilidad no está comprobada científicamente. Por otro lado hay cierta tendencia a la salida de microgotas de gel a través de la envoltura externa del implante, aunque esto prácticamente no ocurre con las prótesis actuales de gel cohesivo. Otras posibles complicaciones locales, como hematomas, infección, intolerancia a las suturas, etc., requerirán el tratamiento adecuado, pero tienen una incidencia extremadamente baja. No ha sido demostrada la relación con determinadas enfermedades autoinmunes o que tenga más riesgo de padecer cáncer de mama la mujer portadora de prótesis.