A lo largo de la vida realizamos muchos gestos faciales lo que deja como secuela, por la acción de los músculos de la cara, las temidas arrugas y líneas de expresión, que hasta hace unos años prácticamente no tenían solución. Hoy en día, gracias a la acción de la toxina botulínica (botox o dyspor) se consigue tratar las arrugas que se forman con la expresión facial al gesticular, también llamadas arrugas dinámicas, como las que se forman a fruncir el entrecejo, alrededor de los ojos o "patas de gallo" y las arrugas de la frente.

¿Cómo actúa la toxina botulínica? La toxina botulínica actúa bloqueando los impulsos que parten de las terminaciones nerviosas de la musculatura facial, de tal manera que dicho músculo no se pueda contraer, con lo cual la arruga prácticamente "desaparece" y por tanto la piel de que está por encima de dicho músculo permanece lisa. No obstante, la musculatura facial que no se ha tratado se contrae de un modo completamente normal, con lo que la expresión facial no se ve afectada.

Se debe tener en cuenta que la toxina botulínica no mejora las arrugas en reposo, ni las debidas al envejecimiento, así como tampoco mejora el daño cutáneo producido por los efectos del sol. Tampoco mejora la flaccidez ni el descolgamiento cutáneo.

¿En qué consiste el tratamiento? El tratamiento consiste en unas inyecciones, prácticamente indoloras porque se usan agujas muy finas, de pequeñas cantidades de toxina botulínica en los músculos que generan arrugas y líneas de expresión: patas de gallo, región frontal y entrecejo. La sesión tarda unos diez minutos, no se requiere ningún tipo de anestesia y la paciente se pude reincorporar a la actividad cotidiana de manera inmediata.

¿Cuánto tiempo dura el efecto? Una vez infiltrada, los efectos de la toxina comienza a hacerse evidente en el plazo de unos días siendo completo al cabo de una semana, fecha en la que la relajación de los músculos implicados en la producción de las arrugas determina que éstas prácticamente desaparezcan. Su duración, dependiendo del tipo de piel y de la mayor o menor expresividad, es de aproximadamente seis meses. No obstante, los tratamientos repetidos hacen que la musculatura tratada pierda potencia, lo que se traduce en que los efectos duren más tiempo y por consiguiente se distancien las infiltraciones.

¿Qué complicaciones puedo tener? Después de la infiltración queda un pequeño dolor en la zona tratada y una ligera inflamación que desaparecerá espontáneamente en 12-24 horas. Pueden aparecer equímosis (moratones) que irán desapareciendo en unos días. Aunque difícil en manos expertas, puede ocurrir parálisis temporal de los músculos cercanos al punto de inyección o incluso, si se han utilizado dosis elevadas, de los músculos alejados al lugar de inyección.